Ciudad de México, 2006.
Durante casi una década, las ancianas de la capital mexicana vivieron aterrorizadas. Una por una, mujeres de la tercera edad aparecían muertas en sus hogares, estranguladas con sus propias medias, cordones o cables telefónicos.
La policía buscaba a un hombre. Un asesino serial brutal que se ganaba la confianza de las víctimas haciéndose pasar por trabajador social o enfermero.
Pero estaban buscando a la persona equivocada.
El asesino no era un hombre. Era una mujer de 48 años, robusta y fuerte, que de día luchaba en el ring bajo el nombre de “La Dama del Silencio” y de noche asesinaba a las mujeres que le recordaban a la persona que más odiaba en el mundo:
Su propia madre.
Esta es la historia de Juana Barraza Samperio, conocida como La Mataviejitas, la asesina serial más prolífica de la historia de México.
La infancia que creó a un monstruo
Para entender a Juana Barraza, hay que entender su origen. Y su origen es una de las historias más devastadoras de abuso infantil documentadas en criminología mexicana.
Juana nació el 27 de diciembre de 1957 en Epazoyucan, Hidalgo, en una familia de extrema pobreza. Su padre era alcohólico y violento. Pero el verdadero monstruo era su madre.
El trauma que lo cambió todo
Cuando Juana tenía 12 años, su madre, Justa Samperio, hizo algo imperdonable:
La vendió a un hombre de 50 años por tres cervezas.
No fue una venta figurativa. Fue literal. Su madre negoció con un hombre llamado José Lugo que se llevara a Juana a cambio de alcohol.
Durante años, Juana fue violada sistemáticamente por este hombre, quien la mantuvo prácticamente como esclava doméstica y sexual. Tuvo cuatro hijos producto de estos abusos.
Cuando finalmente logró escapar en su adultez temprana, Juana no encontró apoyo. Su madre nunca mostró arrepentimiento. Nunca pidió perdón. Murió años después sin haber reconocido el daño que causó.
Juana nunca la perdonó.
Y décadas después, esa furia reprimida encontraría una salida monstruosa.

La luchadora enmascarada: Una vida doble
Después de escapar de su abusador, Juana se mudó a la Ciudad de México en los años 80. Necesitaba sobrevivir, alimentar a sus hijos, encontrar un propósito.
Y encontró la lucha libre.
“La Dama del Silencio”
Juana se convirtió en luchadora profesional bajo el nombre de “La Dama del Silencio”. Con 1.75 metros de altura y complexión robusta, tenía el físico perfecto para el ring.
Luchaba en pequeñas arenas de barrios populares:
- Arena México
- Arena Coliseo
- Funciones en plazas públicas
No era una estrella. Ganaba apenas lo suficiente para sobrevivir. Pero la lucha libre le dio algo que nunca había tenido:
Identidad. Fuerza. Control.
Detrás de su máscara, Juana podía ser alguien más. Alguien poderoso. Alguien que no era víctima.
Pero de noche, cuando se quitaba la máscara, algo más oscuro emergía.
[INSERTAR IMAGEN: Foto de Juana Barraza como luchadora con máscara]
Los asesinatos comienzan: 1998-2006
No se sabe con certeza cuándo Juana cometió su primer asesinato. Algunos investigadores creen que comenzó en 1998. Otros sugieren que pudo haber empezado antes.
Lo que sí se sabe es que entre 1998 y 2006, al menos 40 mujeres ancianas fueron asesinadas en la Ciudad de México de manera casi idéntica.
El patrón de La Mataviejitas
Perfil de las víctimas:
- Mujeres de entre 60 y 90 años
- Vivían solas
- Clase baja o media-baja
- Vulnerables, confiadas
Modus operandi:
- Tocaba la puerta haciéndose pasar por:
- Trabajadora social del gobierno
- Enfermera de programa de salud
- Vendedora de productos de limpieza
- Persona del censo
- Ganaba la confianza de la víctima:
- Hablaba con amabilidad
- Ofrecía ayuda con trámites
- Pedía entrar “solo un momento”
- Atacaba una vez dentro:
- Esperaba el momento en que la víctima estuviera distraída
- Estrangulaba con medias, cables, cordones o cinturones
- Usaba su fuerza de luchadora para dominar rápidamente
- Robaba objetos de poco valor:
- Dinero en efectivo (pequeñas cantidades)
- Electrodomésticos baratos
- Objetos religiosos
- No era un robo profesional, era casi… ritual
La firma del asesino
En casi todos los casos:
- La víctima era estrangulada desde atrás
- El cuerpo quedaba en posición de sumisión
- Objetos religiosos eran movidos o rotos
- A veces dejaba fotos familiares volteadas
Los psicólogos forenses notaron: No era un crimen solo por dinero. Era algo personal.

La investigación: Buscando al hombre equivocado
Durante años, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (ahora Fiscalía de la CDMX) cometió un error monumental:
Asumieron que el asesino era un hombre.
Por qué la policía se equivocó:
Los prejuicios de género:
- “Las mujeres no son asesinas seriales violentas”
- “Se necesita fuerza para estrangular”
- “Los asesinos seriales son hombres”
La teoría oficial inicial:
- Hombre de 25-40 años
- Complexión delgada a media
- Se viste de mujer para ganar confianza
- Posiblemente homosexual o travesti
Crearon retratos robot de un hombre travestido.
Mientras tanto, Juana continuaba matando.
Los testimonios ignorados
Hubo testigos que vieron a una mujer robusta saliendo de las casas de las víctimas. Pero estos testimonios fueron descartados porque no encajaban con el perfil del “asesino travesti”.
La policía estaba buscando a un fantasma mientras el monstruo real caminaba libremente por la ciudad.
El error que la delató: 25 de enero de 2006
Después de casi una década de impunidad, Juana Barraza cometió un error fatal.
Víctima: Ana María de los Reyes Alfaro, 82 años.
Ese día, Juana llegó a la casa de Ana María en la colonia Moctezuma. Siguió su rutina habitual: se ganó la confianza, entró al domicilio, esperó el momento.
Pero esta vez, algo salió mal.
El testigo inesperado
El inquilino del piso superior escuchó ruidos extraños. Se asomó y vio a una mujer robusta, de complexión fuerte, saliendo apresuradamente de la casa de la anciana.
Llamó a la policía inmediatamente.
Cuando entraron, encontraron a Ana María muerta, estrangulada con un estetoscopio.
Por primera vez, la policía tenía una descripción precisa y reciente del asesino.
Y no era un hombre.
La captura
La policía revisó cámaras de seguridad de la zona y obtuvieron imágenes de una mujer de aproximadamente 1.75 metros, complexión robusta, con bolsa deportiva.
Pusieron vigilancia en la colonia.
Días después, Juana regresó.
No se sabe si buscaba volver a la escena del crimen o si tenía otra víctima en mente. Pero cuando la policía la vio, coincidía perfectamente con la descripción.
La detuvieron el 25 de enero de 2006, a pocos metros de la casa de su última víctima.
En su bolsa deportiva llevaba:
- Una peluca
- Un estetoscopio (instrumento médico)
- Identificaciones falsas
- Objetos robados de víctimas anteriores

La confesión: “Maté a mi madre 49 veces”
Durante el interrogatorio, Juana Barraza inicialmente negó todo. Pero cuando los investigadores le mostraron la evidencia —fotos de las escenas, objetos en su posesión, testimonios— finalmente habló.
Lo que confesó:
Juana admitió haber asesinado a entre 40 y 49 ancianas entre 1998 y 2006.
Su explicación fue devastadora:
“Cada vez que las veía, veía a mi madre. La mujer que me vendió. La mujer que me destruyó. Las maté porque no pude matar a ella.”
No eran víctimas aleatorias. Cada anciana representaba a Justa Samperio, la madre que la traicionó. Cada estrangulamiento era una forma de vengar el trauma de su infancia.
Los psicólogos forenses determinaron:
- Juana sufría de trastorno de estrés postraumático complejo
- Tenía disociación emocional severa
- Los asesinatos eran re-enactments (recreaciones) de su deseo de matar a su madre
- No sentía remordimiento por las víctimas, porque en su mente, eran su madre
Pero solo fue juzgada por algunos crímenes
Aunque Juana confesó decenas de asesinatos, solo fue formalmente acusada de 16 homicidios debido a limitaciones de evidencia forense.
Los investigadores creen que el número real de víctimas podría ser superior a 50.

El juicio: 759 años de prisión
El juicio de Juana Barraza comenzó en 2007 y capturó la atención nacional e internacional.
Los cargos:
- 16 cargos de homicidio calificado
- 12 cargos de robo
- Intento de homicidio (sobrevivientes que escaparon)
La defensa:
Los abogados de Juana intentaron argumentar:
- Trastorno mental producto del abuso infantil
- Incapacidad de discernir entre bien y mal durante los crímenes
- Circunstancias atenuantes por su historial de victimización
La fiscalía:
Argumentó que:
- Juana planeaba meticulosamente cada asesinato
- Usaba disfraces y mentiras para ganarse confianza
- Robaba después de matar, mostrando lucidez
- Vivió una vida doble funcional durante años
El veredicto:
31 de marzo de 2008:
Juana Barraza fue declarada culpable de 16 homicidios calificados.
Sentencia: 759 años de prisión.
(En México, aunque las sentencias sumen cientos de años, el máximo tiempo que alguien puede estar en prisión es 60 años según la ley. Pero simbólicamente, la sentencia reflejó la gravedad de sus crímenes.)
¿Por qué “La Mataviejitas” impactó tanto a México?
El caso de Juana Barraza rompió múltiples paradigmas en la sociedad mexicana:
1. Destruyó estereotipos de género
- México (y el mundo) no esperaba una asesina serial femenina violenta
- Las mujeres asesinas seriales generalmente usan veneno, no fuerza bruta
- Juana desafió todas las expectativas criminológicas
2. Expuso vulnerabilidad de adultos mayores
- Las víctimas confiaban en instituciones del gobierno
- Vivían solas sin redes de apoyo
- El caso motivó reformas en protección a la tercera edad
3. Reveló el ciclo de abuso infantil
- La historia de Juana generó conversaciones nacionales sobre:
- Abuso sexual infantil
- Venta de menores
- Trauma intergeneracional
- Falta de recursos para víctimas
4. Cuestionó la competencia policial
- ¿Cómo pasaron 8 años sin identificar al asesino?
- ¿Por qué ignoraron testimonios de testigos?
- ¿El prejuicio de género retrasó la justicia?

Juana Barraza hoy: 2024
Juana Barraza, ahora de 66 años, permanece encarcelada en el Centro de Readaptación Social Femenil Santa Martha Acatitla en la Ciudad de México.
Su vida en prisión:
- Cumple su sentencia sin posibilidad de libertad anticipada
- Participa en talleres de manualidades
- Ha dado entrevistas a documentalistas y periodistas
- Mantiene contacto limitado con su familia
- Según reportes, nunca ha mostrado remordimiento genuino
Sus declaraciones recientes:
En entrevistas desde prisión, Juana ha dicho:
“No siento que hice algo malo. Ellas eran como mi madre. Mi madre me destruyó.”
Psicólogos han señalado que Juana nunca procesó adecuadamente su trauma, lo que impide que tenga empatía real por sus víctimas.

El legado de La Mataviejitas
El caso dejó impactos profundos en México:
Cambios en políticas públicas:
✅ Programas de protección para adultos mayores solos
✅ Verificación obligatoria de trabajadores sociales
✅ Capacitación policial en perfilamiento de género
✅ Atención a sobrevivientes de abuso infantil
En criminología:
- El caso es estudiado en academias de policía de todo el mundo
- Aparece en documentales de Netflix, HBO, canales de crimen
- Es referencia obligada en cursos de asesinos seriales femeninos
En cultura popular:
- Inspiró películas, series, obras de teatro
- Su máscara de luchadora se volvió símbolo macabro
- Múltiples libros documentan el caso
Las preguntas que quedan
A pesar de la condena, hay misterios sin resolver:
¿Cuántas víctimas realmente tuvo?
Juana confesó 40-49 asesinatos, pero solo fue condenada por 16.
Investigadores creen que podría haber más de 50 víctimas cuyos casos nunca se conectaron.
¿Hubo cómplices?
Algunos testimonios sugieren que en ocasiones había dos personas involucradas. Nunca se confirmó si Juana tuvo ayuda.
¿Pudo haberse evitado?
Si la policía hubiera escuchado a los testigos que describieron a una mujer, ¿cuántas vidas se habrían salvado?
Comparación con otras asesinas seriales
Juana Barraza es una de las asesinas seriales más prolíficas de la historia:
Asesinas seriales con más víctimas:
- Elizabeth Báthory (Hungría, 1600s) – 650 víctimas alegadas
- Amelia Dyer (Inglaterra, 1800s) – 400+ bebés
- Juana Barraza (México) – 40-50+ víctimas
- Aileen Wuornos (EUA) – 7 víctimas
- Dorothea Puente (EUA) – 9 víctimas
La diferencia: Juana es la única que usó fuerza física bruta como método principal.

Reflexión final: El monstruo que la sociedad creó
La historia de Juana Barraza no es solo la historia de una asesina serial. Es la historia de una víctima que se convirtió en victimaria.
Una niña vendida por su madre. Abusada durante años. Abandonada por el sistema. Sin recursos, sin terapia, sin justicia.
Y ese trauma, sin sanar, se convirtió en furia. Y esa furia encontró víctimas inocentes.
¿Esto justifica sus crímenes? Absolutamente no.
Pero nos recuerda algo crucial: el abuso infantil no tratado puede crear monstruos.
Las 40+ ancianas que Juana asesinó eran inocentes. No merecían morir. Tenían familias, historias, vidas valiosas.
Pero Juana también fue víctima primero. Una víctima que nadie salvó.
Este caso nos enseña que la prevención del crimen comienza con la protección de los niños.
La Mataviejitas no nació monstruo. La sociedad la creó.
💬 ¿Crees que el trauma infantil justifica (aunque sea parcialmente) sus crímenes? ¿Debería haber recibido pena de muerte? Comparte tu opinión en los comentarios.🔔 Suscríbete para más casos criminales de Latinoamérica que no conocías
